Purificación y Limpieza Energética

Introducción:

Para cualquier proceso de crecimiento humano (y para que este sea efectivo), el individuo debe ser entendido como una unidad física, emocional, mental, energética y espiritual (en tanto micro manifestación de la realidad universal y sus cinco niveles de realidad Acción, Formación, Creación, Emanación y la Manifestación Primigenia). Por lo tanto, al transitar un camino de expansión de consciencia es necesario aplicar cinco distintos niveles de higiene que mantienen activa una barrera protectora espiritual y energética que nos evita distintas interacciones con fuerzas y entidades del entorno, en esos cinco planos de la realidad.

Cuando decimos 'protección' no hablamos solamente de la referida a los vínculos del alma con objetos o personas sino también respecto de entidades que habitan el Universo de la Formación y que al interactuar con nosotros pueden desequilibrarnos de tal modo que afecte todos los niveles de la unidad individual. Estas entidades, cuando provienen del Otro Lado (fuerzas negativas), se alimentan de ciertos tipos de vibración, de impurezas y suciedad (física y emocional), por lo que buscan mantenerse adheridos a nosotros para obtener ese alimento intangible. En cada apartado profundizaremos sobre cada uno de esos niveles de higiene que deberíamos cuidar de mantener.

Higiene física:

En este punto, si bien nos referimos a procesos de higiene común y cotidiana (orden y limpieza de los lugares que nos rodean e higiene personal del cuerpo) la clave en este asunto es aplicar una consciencia despierta y cargar de intención estas acciones. Como primer paso, es importante aclarar que la suciedad y el desorden dejan espacios 'agradables' para que estas fuerzas y entidades (que pueden ser más o menos dañinas según el caso) y que así puedan moverse libremente en nuestro entorno; es dejar una superficie con similitud de forma a ese desorden espiritual. Todas las manifestaciones del Otro Lado (demonios, dañadores o almas desencarnadas), así como las tendencias de la mala inclinación de las personas con las que interactuamos diariamente, necesitan una superficie física para poder habitar este plano, y esta es justamente la suciedad y el desorden. Por lo tanto en una primera etapa es necesario poner consciencia a esas tareas cotidianas de orden y limpieza teniendo en cuenta que junto con esa suciedad física que se está eliminando, también se está quitando todo rastro de oscuridad espiritual que pueda haber en el ambiente. También es positivo verbalizar o pensar con palabras esto mismo: “Con esta acción (limpiar) estoy quitando todo rastro de oscuridad para que conmigo habite siempre la Luz infinita, Bondad infinita y Paz completa.”

Respecto a la limpieza personal se utiliza el mismo principio; al ducharnos no solamente quitamos la suciedad y la transpiración, también quitamos otras cargas de oscuridad que pudimos haber adquirido, sin quererlo, en nuestra jornada. Es importante ducharse antes de acostarse, y luego de terminar quedarnos bajo el agua dos o tres minutos más, en silencio, dejando correr el agua de la ducha desde nuestra coronilla (esto mismo se puede hacer también con la luz apagada o una luz tenue, pero nunca, NUNCA JAMÁS encender velas en el baño; en el baño naturalmente habitan entidades que se alimentan de impureza, y en condiciones normales no pueden percibir nuestra presencia, pero al poner un fuego o vela en ese recinto estamos revelando nuestra forma astral y abriendo una puerta a la interacción con ellos). Lo más importante es tener la conciencia de que con esa agua que corre por nuestro cuerpo estamos limpiando también nuestro campo energético de cualquier ‘pegote dañino’ que pudiéramos tener. También es positivo verbalizar o pensar con palabras esto mismo: “Con esta agua que fluye y me limpia, estoy quitando todo rastro de oscuridad para que conmigo habite siempre la Luz infinita, Bondad infinita y Paz completa.” Esto se puede hacer a lo largo de la jornada también al lavarnos las manos, dejando correr agua desde sobre las muñecas, de ambos lados, tres veces cada mano comenzando siempre por la mano derecha y alternando.

Higiene emocional:

Así como en el punto anterior trabajábamos con lo externo, en este punto tratamos los aspectos interiores, emocionales e instintivos. El principio es el mismo, las entidades oscuras necesitan una superficie para existir e influenciarnos; ahora trabajaremos con nuestras propias sombras (la tendencia a la mala inclinación que creamos cuando nuestras emociones sufren desequilibrios importantes).

Cada vez que odiamos, nos resentimos, envidiamos, nos enojamos, entramos en chismorreos, etc, o cuando mantenemos emociones fuertes durante largos períodos de tiempo, por ejemplo el sentimiento de injusticia (frustración), la tristeza sin razón, la angustia o el miedo existencial, estamos creando esa superficie de suciedad psíquica para que entidades más pesadas nos gobiernen. La clave está en refinar nuestro temperamento a fin de vivir en armonía con la vida sin sufrir fluctuaciones extremas del ánimo, permaneciendo en un estado de fe y confianza con el curso de la existencia.

Esto no solo aplica a lo que decimos o pensamos de los demás, también (y principalmente) a cómo nos hablamos a nosotros mismos; cada vez que te minimizas, te insultas, te crees impotente, fabricas una nube de impureza mental que te rodea y te hace susceptible a fuertes ataques espirituales. La clave en esto es cuidar la lengua, cuidarse de ser suave y amoroso con todos, incluyéndonos a nosotros mismos.

Higiene mental:

En este punto, básicamente hablamos de tener hábitos de introspección y meditación diaria; poder darle a nuestra mente espacios de tranquilidad que hacen las veces de reset a todas esas emociones densas y cargas mentales que pueden llegar a dominarnos. No es necesaria la aplicación de técnicas complicadas, basta con tomarnos un momento de relajación profunda poniendo la atención en la respiración y dejando pasar los pensamientos sin aferrarnos a ellos y sin juzgarlos, como quien ve una película y no se compromete emocionalmente con ningún personaje. Recuerda que tu alma está interpretando el personaje de tu vida, tú eres tu alma y no el personaje actuado en esta gran obra (tu nombre, tu cuerpo o tu historia), no te creas el personaje y mantén activa la consciencia elevada; así vas a estar bien.

Profundizando un poco sobre esto último, es importante entender que el alma tiene un rol que cumplir, una enseñanza que aprender y una experiencia que transitar; el vehículo para esto es el cuerpo y la experiencia sensible. Pero el centro de la existencia es el alma y no así todos esos vaivenes que la vida nos trae: de vuelta, no te identifiques con el personaje sino con el actor (que es el alma) que representa tu papel en la vida.

Higiene energética:

Este punto es de los más profundos pero de los más sencillos (pequeñas acciones), si tenemos en cuenta algunos aspectos importantes:

  • La turmalina negra es poderosa como cortafuego de energías densas, tanto para espacios físicos como para llevarla con nosotros.

  • La sal neutraliza todas las energías circundantes; es efectiva para casos de urgencia pero no se recomienda para el uso cotidiano, ya que así como elimina las energías densas, también quita aquellas fuerzas luminosas que hacen de escudo protector contra entidades pesadas. Si te haces, por ejemplo, un baño de agua salada (también cuenta para baños en el mar) terminas con tu energía en un estado neutro, por lo que es necesario hacer algún ritual de conexión con la Divinidad inmediatamente después, para alinearte con fuerzas de Luz y no quedar vulnerable a entidades oscuras, energías pesadas o enviaciones que pudiéramos tener cerca.

  • Nunca dormir dejando los zapatos bajo la cama, y mucho menos bajo la cabeza; en los zapatos hay residuos de impureza que pueden afectar a nuestro equilibrio emocional, mental y energético. Asimismo, cuando te pongas los zapatos comenzar por el derecho, y siempre luego lavarte las manos (por esas impurezas que mencionamos).

  • Al despertar nunca tocar con las manos (antes de lavarlas) nuestros ojos, oídos, nariz o boca; mientras dormimos hay impurezas que se pegan al cuerpo, principalmente a nuestras manos. No queremos que lo primero que hagamos en el día sea acercarnos esos residuos a las 'ventanas del cuerpo'. Por lo tanto antes de usar las manos las lavamos de la manera que indicamos anteriormente.

  • Nunca beber agua que haya quedado descubierta durante la noche (en general durante el día tampoco, pero principal y absolutamente cuando quedó durante la noche destapada); el agua es una superficie de adhesión para entidades y beber esa agua es tremendamente dañino para nosotros. Tampoco dejar alimentos descubiertos en la noche, ni menos debajo de la cama.

  • Hacer el mayor esfuerzo para no dejar suciedad al finalizar el día (por ejemplo los platos sucios o un gran desorden en la casa); hay que tratar, siempre que sea posible, de no facilitar espacios 'agradables' a esas energías densas que se alimentan y reproducen en la impureza. Principalmente en el dormitorio, es necesario tenerlo limpio, ordenado, ventilado, perfumado, bien decorado, etc.

  • Del mismo modo y así como el dormitorio es un lugar sagrado, la mesa del comedor siempre debe estar ordenada y solo usarla para comer. Esos dos lugares (cama y mesa) son los 'altares' que tenemos que cuidar, proteger y respetar en nuestro hogar.

  • El Reiki es eficiente en la limpieza energética en tanto nos brinda equilibrio emocional; es mucho más potente si se combina con ejercicios de proyección astral, ya que estaríamos haciendo ese baño de Luz y Energía no solo a nuestro cuerpo físico sino también a nuestro cuerpo etérico. De todos modos siempre es necesario combinarlo con las prácticas de los apartados anteriores.

  • Del mismo modo, la realización de mantras o cantilaciones en voz alta equilibra los tres primeros niveles del cuerpo (físico, emocional y mental), y que, combinados con todo lo anterior (las prácticas de higiene y el Reiki) nos acercan a una limpieza ‘relativamente’ poderosa. Es importante que esos mantras sean seleccionados con cuidado, y no vayan a ser contraproducentes por las energías que pueden invocar o movilizar.

  • La purificación por medio de rituales concretos es la forma más poderosa (y en algunos casos la única eficiente) para una limpieza energética completa. Son distintas técnicas que pueden venir de disciplinas muy disímiles como la Kabalah, la Alquimia o mismo de expresiones religiosas como el Taoismo, el Budismo, el Cristianismo o el Islam. Nombro aquí aquellas técnicas seguras, ya que este tipo de limpiezas existen en otras corrientes religiosas pero trabajando también con fuerzas oscuras (por ejemplo las que se realizan en religiones afro), por lo que al limpiarse (energéticamente) la persona, se une más a otras fuerzas que también son dañinas y generan una pesada unificación del alma con el Otro Lado, alimentándolo y fortaleciéndolo.

Higiene espiritual:

Finalmente la higiene espiritual no es otra cosa que cultivar espacios de conexión con la Divinidad, ya sea por una fe profunda en el curso de la existencia o por expresiones concretas de religiosidad. En respeto a las distintas corrientes espirituales que trabajan en la Luz, no me centraré en ninguna particular, a fin de no truncar la libertad del lector al momento de elegir la que más le resuene. Solamente advertir que no todas las expresiones de religiosidad trabajan en la Luz; lo importante es discernir y reflexionar sobre eso y conseguir una elección sana para toda la integridad del individuo.

En caso de no tener una denominación particular, recomiendo algunas prácticas muy saludables:

  • Agradecer al comenzar el día: que lo primero que hagas sea agradecer, que la primera palabra (o el primer pensamiento) de la jornada sea ese agradecimiento por un nuevo día, por despertar y tener la nueva oportunidad de enfrentarnos a los desafíos que nos traiga la Sabiduría Infinita y su Providencia.

  • Agradecer al finalizar el día: aunque parezca repetitivo, que al terminar la jornada agradezcamos por lo vivido, por lo superado y por todas las bendiciones recibidas durante el día.

  • A la noche pedir perdón, perdonarse y perdonar: que lo último que digamos (o pensemos) sea un sincero acto de contrición por los errores cometidos, con el firme propósito de mejorar y no volver a errar; también perdonarse con la seguridad de que estás dando lo mejor de ti y la convicción de seguir mejorando; y finalmente dar un perdón sincero a cualquiera que nos haya perjudicado, implorar que nadie cargue un juicio rígido por una deuda con nosotros (y hablo de deuda espiritual o energética, no necesariamente de cancelar una deuda material; eso sería un nivel mucho más elevado de perdón, de unificación con la Divinidad y de Santidad de vida).

Conclusión:

Como puedes ver, estas recomendaciones no son demasiado exigentes ni complicadas, son solo pequeños ajustes a la vida cotidiana, de nuestra forma de pensar y obrar, a fin de tener un camino de expansión de consciencia seguro y armonioso.

En los próximos anexos puedes encontrar más información especial y concreta: el Anexo 1 para mujeres y el Anexo 2 para hombres.

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