Proyecto
Reiki Or Ein Sof
¿Qué tienen en común el Reiki y la Kabalah?
El Reiki es una terapia complementaria japonesa basada en la canalización de Energía Vital Universal a través de la imposición de manos para equilibrar el cuerpo, la mente y el espíritu. El sistema funciona logrando armonización natural, que utiliza las manos para transferir energía. Su propósito es disolver bloqueos energéticos, reducir el estrés, estimular la autocuración y restaurar el bienestar integral del paciente. Fue desarrollado en Japón a principios de la década de 1920 por el maestro Mikao Usui. Tras un ayuno y meditación de 21 días en el Monte Kurama, Usui experimentó una intensa iluminación espiritual y recibió el conocimiento de los símbolos sagrados de sanación. Usui fundó su escuela en Tokio; más tarde, el sistema llegó a Occidente gracias a Hawayo Takata (tercero en el linaje del Reiki), quien lo difundió desde Hawái a mediados del siglo XX.
Asimismo, el Sistema Karuna-Ki es una técnica de sanación natural que complementa al Reiki Usui tradicional centrándose en el desarrollo de la compasión activa. La palabra Karuna proviene del sánscrito y se traduce como “cualquier acción realizada para disminuir el sufrimiento de los demás”, entendiendo que todos somos uno.
Es una evolución del sistema tradicional Usui, canalizado por los Maestros Jason Storm (Taokan Karuna), Vincent Amador (Reiki Karuna) y William Lee Rand (Sistema Karuna-Ki). Mientras que el Reiki Usui equilibra de forma general tu energía, el sistema Karuna trabaja con una frecuencia vibratoria más profunda y focalizada, orientada a sanar heridas emocionales y físicas específicas; en otras palabras, el Sistema Karuna es una de las líneas 'modernas' que inconscientemente volvieron a la espontaneidad e intuición del Reiki original trayendo de vuelta la importancia de la meditación a la práctica terapéutica.
Actúa en la memoria de las células, ayudando a liberar traumas del pasado, miedos inconscientes y bloqueos arraigados; utiliza una serie de símbolos sagrados específicos que conectan con la energía de la compasión universal; facilita la aceptación personal, disuelve los lazos de codependencia y fortalece la confianza en uno mismo. Es recomendado para personas que atraviesan pérdidas o separaciones difíciles; para quienes buscan liberar ansiedad, patrones repetitivos o bloqueos de la infancia; para aquellos pacientes que tienen dolencias y síntomas físicos con una clara causa emocional.
Por otro lado, la Kabalah Maasit es la vertiente práctica y operativa de la mística hebrea. A diferencia de la Kabalah contemplativa o teórica, se enfoca en canalizar las energías divinas del Infinito para generar cambios e impactos tangibles en el mundo físico y en el cuerpo humano. Al unirse en un consultorio terapéutico, ambas disciplinas operan como dos lenguajes distintos que describen la misma realidad energética. En el Reiki el terapeuta no usa su propia fuerza, actúa como un canal limpio para que la Energía Vital Universal fluya hacia el paciente; en la Kabalah Maasit el practicante actúa como un conducto o vasija que atrae y difunde la Luz Divina desde los mundos superiores hacia la realidad física, mediante la aplicación consciente de la intención pura. El Reiki trabaja alineando los Centros Energéticos (Chakras) y desbloqueando los canales meridianos del cuerpo; la Kabalah utiliza como mapa el Árbol de la Vida y sus diez emanaciones, las cuales corresponden de manera exacta a niveles de conciencia y centros energéticos del cuerpo humano (por ejemplo, Téferet conecta directamente con el chakra del corazón). El Reiki utiliza símbolos sagrados para potenciar, proteger, limpiar y hacer descender la sanación; la Kabalah emplea de forma práctica las vibraciones de las letras hebreas, combinaciones de los Nombres de Dios y otros códigos místicos para transmutar energías negativas y activar la sanación. En Reiki se enfatiza la presencia y el propósito de sanar; en Kabalah esto se conoce como Kavaná (Intención), el poder de la dirección mental y del corazón enfocado. Ambas son terapias energéticas vibracionales que respetan el libre albedrío del paciente y buscan restaurar el equilibrio sin métodos agresivos. No se limitan a calmar un dolor físico, las dos herramientas buscan elevar la vibración espiritual de la persona para que descubra la raíz de su malestar. Ambas disciplinas asumen que la enfermedad es una desconexión momentánea de la Fuente Original y que el camino a la salud es volver a llenarse de Luz.